Clear Lake Baptist Church
Wednesday, February 22, 2012
Changed-Lives Changing Lives

En esto pensad...

Unos de Esos Días…

Me levanté muy de mañana, el día pronosticaba ser hermoso. Mis hijas se levantaron les hice el desayuno, planche su ropa, veía el reloj y todo marchaba de acuerdo a lo planeado. Hice una taza de café, preparé mi almuerzo y el tiempo seguía transcurriendo de acuerdo a lo planeado. Terminamos el desayuno, nos cepillamos los dientes, mis hijas entre risas y chistes terminaron de peinarse. Tomé mi libro para estudiar, mi café y salimos. Yo debo dejar a mis hijas en la escuela y luego continúo manejando hasta mi trabajo. Cuando subí al auto y lo encendí, me dí cuenta de que el reloj marcaba el tiempo justo para llegar a la escuela y estar a tiempo en mi trabajo.

Todo parecía que sería un día maravilloso de acuerdo a lo planeado, sin embargo, al llegar a mi oficina, todo había cambiado.

Para empezar, mi computadora tenía un virus y necesitaban arreglarla, esto llevaría algún tiempo.  Luego un cliente me llamó con un reclamo sobre un reporte.  Apenas acababa de colgar el teléfono con el cliente cuando mi jefe me llamó, por unos pagos que según un proveedor, no había recibido.  Respiré profundamente y pensé… será uno de esos días difíciles, pero seguiré adelante.  Como si fuera poco, me dí cuenta que había olvidado mi almuerzo en casa y no tenía ni suficiente gasolina en el auto, ni dinero para ir comprar algo! Tendría que aguantar hasta cuando llegara a casa pero, en eso recuerdo que es jueves, tengo que ir a la universidad, así que no podré llegar a casa sino hasta después de la clase.

El día siguió transcurriendo y veo por la ventana que el hermoso día se ha puesto gris.  Como pronosticando el mal tiempo por el que ya estaba pasando, recibo una llamada de mi esposa, diciéndome que la financiera donde tengo la hipoteca de la casa, no aceptó mi solitud de ayuda por el bien afamado huracán Ike y que si no me pongo al día en los pagos de la hipoteca en menos de 60 días nos iremos a foreclosure (orden judicial para anular la hipoteca).

Trato de concentrarme en mi trabajo y presto una computadora a una compañera de la oficina y el primer correo electrónico que veo es sobre mi madre que vive en otro país. En este correo electrónico me informan que mi mama sigue enferma de su estomago, le han hecho exámenes y mis hermanos están preocupados pues los doctores aun no encuentran el problema. Yo por mi lado me doy cuenta que tengo lastimada mi boca por dentro y es debido a la tensión que ha ido creciendo. Sin darme cuenta al apretar los dientes me he lastimado las paredes internas de la boca; en ese momento mi jefe me llama de nuevo y me dice, tenemos que hablar…. Hay una reunión de emergencia con los accionistas de la empresa y los empleados, nos dicen que por la situación económica del país han decidido cortar las horas de trabajo a la mitad.

Usted estimado lector, podría creer que lo anterior relatado ha sido sacado de una de esas novelas de ficción llena de tanta desgracia.  Déjeme decirle que todo eso fué real, fué lo que viví en uno de los días de Abril del 2009; como decimos los guatemaltecos “me llovió sobre mojado”. Una mañana que aparentaba ser normal según yo lo había planeado, en cuestión de horas todo había cambiado. Era como una pelea de box, recibir golpe tras golpe.  Al principio le he de confesar que la impotencia al no poder detener los acontecimientos me había llevado a una situación de ansiedad y estrés muy elevada como la que estoy seguro muchos de esta nación han estado pasando a causa de los sucesos de los últimos meses pero, justo ese día, estaba estudiando la vida del Rey David y fue precisamente el siguiente pasaje Bíblico el que hizo que mi ansiedad y mi estrés se alejaran.

2 Samuel 22

1 David dedicó al Señor la letra de esta canción cuando el Señor lo libró de Saúl y de todos sus enemigos.2 Dijo así:   «El Señor es mi *roca, mi amparo, mi libertador;
3 es mi Dios, el peñasco en que me refugio.  Es mi escudo, el poder que me salva, 
¡mi más alto escondite!  Él es mi protector y mi Salvador.   ¡Tú me salvaste de la violencia!
4 Invoco al Señor, que es digno de alabanza, y quedo a salvo de mis enemigos.

Me di cuenta que tengo un DIOS que es mi seguridad, mi refugio, no hay nada imposible para El.  Todo apuntaba a que iba a ser un día de acuerdo a mi planificación y en un corto periodo de tiempo todo había cambiado.  Pero para DIOS no hay nada que se salga de su control, no hay nada imposible para El, ni nada que lo tome por sorpresa.

Así como David clamo a Jehova de los ejércitos, así clame a mi DIOS poderoso. Sé que DIOS tiene el poder para que los vientos le obedezcan, se que tiene el poder para controlar el universo y sobre todo, se que DIOS se interesa por mí, que puedo clamar a El como El gran Padre que es para socorrerme, para ampararme, para ayudarme.  Tengo un DIOS tan grande y que me ama tanto que envió a su único Hijo para que me rescatara de las garras del pecado. Si DIOS me ama tanto para enviar a su Hijo amado para que fuese el sacrificio santo y agradable ante El, quiere decir que a mi DIOS le intereso y por eso es que puedo clamar a El.

Sé que para salir de todos esos problemas que llegaron de repente, DIOS me guiaría paso a paso, respondiéndome, dándome luz por donde debería de ir.  Sé que cuando este agobiado por tanto problema y me sienta impotente, allí es donde  vería la grandeza de mi DIOS, solo en su poder podría salir adelante, solo su grandeza y su misericordia me mantendrían firme ante la adversidad.

Por un momento vi mi futuro incierto y hasta tenebroso, pero si estaba seguro de algo… que mi única esperanza era DIOS y sigue siendo DIOS.

Las pruebas por las que podemos estar pasando, serán mas difíciles para unos, mas dramáticas para otros, pero para usted que esta leyendo esto déjeme decirle, yo estoy en medio de la tormenta, y se que mi DIOS todopoderoso me ayudara a salir, como lo ha hecho en tantas ocasiones. El nunca me ha dejado solo, siempre esta allí abrazándome, guiándome, dándome paz y seguridad, y por eso me uno al gran rey David cuando escribió: “Por eso te confesaré entre las naciones, oh Jehová y cantaré salmos a tu nombre” 2 Samuel 22:50

Jose Alfredo Coronado

 

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